- Todo aquel que defiende una verdad absoluta es un imbécil.
- ¿Está usted seguro?
- ¡Completamente!
- Colecciono todo tipo de ruedas, pero no todo el mundo comprende mi afición.
- ¿Tienes detractores?
- Y de camiones.
- Señor Juez ¿se puede llamar imbécil a un Juez?
- No.
- ¿Y llamar «Señor Juez» a un imbécil?
- Eso sí.
- Gracias, Señor Juez.
- Te dejo por tu amigo Juan.
- ¿Qué tiene él que no tenga yo?
- Él me sabe amar.
- ¡Claro! trabaja en una pescadería.
Dos amigos hablan de caza mayor:
- ¡Qué emocionante debe ser disparar a un tigre y ver que cae muerto!
- Sí,... pero más emocionante debe ser disparar a un tigre y ver que no cae muerto.
- He venido a tatuarme «tres tristes tigres triscan trigo».
- ¿Dónde?
- En un trigal.
- Voy a bailar a la pista de braille.
- Será de baile.
- Es que voy muy ciego.
- ¿Vendes tu casa?
- Alquilo.
- ¿Y cuánto pesa?
- ¿Qué coche tienes?
- ¡Ritmo!
- Qué-co-che-tie-nes.
En una puerta discuten dos caballeros:
- ¡Yo no cedo el paso a un imbécil!
El otro replica, apartándose:
- Pues yo sí.
- Yo antes era muy indeciso, ahora ya no estoy tan seguro.
- ¿Cómo te fue en el campeonato de tiro con arco para disléxicos?
- Fui certero.
- ¿Entonces, ganaste?
- No, certero, entre el gesundo y el tuarco.
- ¿Qué tal? ¿Nervioso?
- Si, un poco...
- ¿Es tu primera vez?
- No, ya había estado nervioso antes...
- ¿Usted, de dónde es?
- De Río.
- ¡Anda!, como los cangrejos.
(Enviado por A. Faro)
- Este año no sé de qué disfrazarme.
- Ve de barco.
- C de camión.
- ¿Qué dices?
- No sé. Has empezado tú.
- Si yo pongo un plato encima de la mesa y mi mujer lo aparta,
¿quién está más loco de los dos?
- Yo, porque yo loco loco, y mi mujer loquita.
- ¿Es esto una casa de empeños?
- Sí, pero está cerrado.
- Déjeme pasar.
- Disculpe, le acabo de decir que está cerrado.
- ¡Que me deje pasar!
- Bueno, si se empeña...
- ¡Tienes que cambiar!
- Me gusta como soy.
- Ya, pero mete la segunda que vas a quemar el motor.
- El deporte ese de las espadas... ¡me da miedo!
- ¿Esgrima?
- No, no, miedo, miedo de verdad.
- Me han ofrecido dos cursos, uno de esgrima y otro de albañilería.
- ¿Y cuál vas a hacer?
- No lo sé, estoy entre la espada y la pared.
-Estoy a favor de la libertad de expresión.
-Y yo.
-Tú te callas.
- ¿Has estado alguna vez en un laberinto?
- No.
- Pues no sabes lo que te pierdes.
Dos amigos se encuentran y le dice uno al otro:
- El pasado fin de semana estuve en la Plaza de España de Barcelona y
había por lo menos cien mil palomas.
- ¿Mensajeras?
- No, no te exagero.
Una madre y un hijo conversan:
- ¿Por qué le gustas a esa chica?
- Porque le parezco guapo, inteligente y fuerte.
- ¿Y ella por qué te gusta a ti?
- Porque le parezco guapo, inteligente y fuerte.
- Oye, ¿tú de dónde eres?
- De Madeira.
- ¡Igual que Pinocho!
- Los que habéis escrito «haber» en lugar de «a ver» deberíais «hirviendo» cómo corregir vuestra ortografía.

Dice un señor a otro:
- ¿Te gustan los toros?
- Sí
- ¡Pues tienes el mismo gusto que las vacas!
Una chica le dice a otra:
- ¿Sabías que estoy loca por las telenovelas?
Y la amiga le responde:
- Sabía que estabas loca, pero no la causa.
(Enviado por Daniel Moya, 9 años, de Santiago de Chile)
¿Un terapeuta son 1024 gigapeutas?
- Me he comprado una impresora/escáner por 20 euros.
- ¡Impresionante!
- Sí, y escaneante.