(Las frases autorreferentes anteriores, están aquí)
60.966 | A Ana hoy yo felicito por sacar la adivinanza, no le tenía yo confianza y ¡es la taba!, fue su grito. Ahora dejando el jueguito algo quiero comentarle, espero no importunarle, ni nada que se parezca, yo no pretendo armar gresca, tan solo quiero informarle. Vi su foto en Internet, la que por correo mandó, y mucho me sorprendió, no la hacía así a usted. Ahora lo único que sé, siéndole bastante escueto, vea bien lo que le espeto, espero que no esté sorda, ¡no le digo que está gorda por no faltarle el respeto! Termino con semejanza a lo que hago últimamente y les dejo nuevamente una linda adivinanza. Yo tengo mucha confianza que NO la van a sacar porque puedo asegurar que muy fácil no es la cosa, ni tampoco escandalosa, ¿la podrán adivinar? «En un juego puedo estar, también en un continente y según dice la gente que suelo hacer tropezar. Dicen que puedo pasar por novia, o mujer a veces, y si no lo desmerece, le pido como favor, no me haría usted el honor de decir qué le parece». Yo ya me voy retirando de esta cálida reunión y aprovecho la ocasión para continuar sumando. Por eso les voy dejando sesenta mil por un lado, novecientos adosados y con sesenta y seis más, no puedo dar marcha atrás, mas doy un paso al costado. |
«El payador perseguido» (ciudadano del mundo) ![]() |
62.791 | De toda cuestión aneja prescindiré de momento y diré lo que yo siento, si mi estado me lo deja, porque estoy medio perpleja con lo que aquí se ha vertido por parte del «perseguido» que me dejó más que loca, no sé si anduvo de copas o si ha perdido el sentido. Por una dama me tengo y seguir así yo quiero pero faltan caballeros, aquí a todas las prevengo, y porque una es de abolengo confía en la compostura por quien se siente locura, mas tremenda decepción por falta de discreción del que denota frescura. Yo tenía mis ojos puestos en quien pensé era un galán, mas debo cambiar de plan con quien carece de arrestos y la lengua suelta presto sin importar nuestro idilio que ya ni el sueño concilio vagando como alma en pena pues mi intención era buena y hoy ando en busca de auxilio. Comprenderá «perseguido» que lo nuestro se ha acabado, dispuesta estaba al pecado, pero todo se ha perdido. ¿Qué hago con mi libido que a punto de caramelo me levitaba en un vuelo hasta altura insospechada? Para usted será bobada, para mí es un desconsuelo. Me quedan pocas opciones ante tanto desaliento: si meterme en un convento..., jugar a pares y nones... o cortarle los... galones que no los tiene bien puestos. Y piense que le contesto sólo por la obligación que exige mi educación aunque el tema es muy funesto. Mas ahora que lo pienso de una manera más fría a copas me refería como causa del disenso, pero es un error inmenso, por mi parte y por la suya, pues aún metiéndonos puya en estas rimas pasadas es disputa equivocada que ojalá el tiempo diluya. Porque… ¿cómo podrá ser que usted tenga ahí mi foto siendo de origen ignoto por mi saber y entender? Retornemos al ayer como si nada de esto sucedió en este contexto pues lo afirmo, ¡ya lo creo! que sus señas de correo no las sé, lo manifiesto. Como se dice en el juicio que siempre se ve en la tele en que el juez, como un pelele, después de un gran estropicio a todos saca de quicio dirigiéndose al jurado espetando: «lo escuchado no será tenido en cuenta» ¿Podemos dejar la afrenta y mirar para otro lado? De todos modos lo dicho nos sirvió en esta faena para armar una verbena, sin que concluya en un nicho, dejando atrás los caprichos, ofrecemos a los vates sesenta y dos mil quilates y diamantes setecientos, más noventa de incremento y con uno de remate. |
Ana Bol i Zantes, (Girona, España) 2006 |
64.212 | La cosa estuvo parada durante las vacaciones y no faltan opiniones que de forma autorizada anuncian que las payadas regresan con aire fresco aunque a algunos compadezco, a los del sur, sobre todo, porque estando en otro nodo sufren de un frío dantesco. La sabia naturaleza partió al mundo en dos mitades con ciertas desigualdades que nos traen de cabeza porque cuando aquí ya empieza (en el norte) una estación resulta sin parangón con lo que al sur acontece, sucediendo tantas veces como el mundo en traslación. Resulta que el Ecuador, una línea imaginaria, parte en forma igualitaria y actúa de separador, cuando en un lado hay calor el frío en el otro apura y hay gente que es insegura al preparar las maletas si traspasa como meta a la Tierra su cintura. Y no hablemos de los husos que nos rigen en las horas, orígenes de demoras o de adelantos incluso, para quien presto no puso su reloj con sesudez, como el gallo que a las diez canta en casa del vecino, no sé si está harto de vino o es un gallo japonés. Y ya que de oriente hablo me remito al acertijo que el «perseguido» aquí dijo haciendo gala de diablo y requiere de un vocablo muy preciso, cosa fina, que cualquiera lo adivina sólo con la deducción que puede dar la razón y no es mentira cochina. Podría resultar confuso pues con las pistas que puso lo mismo es un mineral o algún país oriental, y de más señas me excuso ya que puede ser muy fuerte que al tocarte, «mala suerte», sin que resulte falacia, aciertes y sea desgracia, aunque no llegue a la muerte. Considero que el momento de la retirada llega y les dejo en esta entrega para aliviar el tormento las letras que ahora ya cuento que ya van por muchos miles, sesenta y cuatro mociles más doscientos los pebetes y doce los mozalbetes rebosantes, juveniles. |
Roberto (Las Palmas de Gran Canaria, España) 2006 |
65.000 | Yo ya empiezo a saludar a los grandes payadores ¡muy buenas tengan señores aquí estoy para cantar! Hoy les quiero regalar mis rimas y mis respetos dados con todo mi afecto y además quiero decir éste mi humilde sentir, yo ya paso a ser concreto. El perseguido volvió otra vez al mamarracho ¡no cambia más el muchacho! varias veces lo mostró. Se ve que no escarmentó pues ignoró nuestros retos sigue faltando el respeto, en este caso a una dama, para nada lo engalana y lo hace menos escueto. A la cantora ofendió no tuvo el mínimo tacto ni mostró ningún recato y de gorda la trató. Pienso que no meditó y ahí nació su pavada el pensó: «esto no es nada» y arrancó su gran macana pues gorda no se la llama sino que sobrehidratada. Ahora me voy retirando, le cedo el turno al que sigue, a este señor que persiguen pero aún sigue cantando. Y ya les estoy dejando hasta mi próxima vuelta, sin querer armar revueltas y espero sean de sus gustos sesenta y cinco mil justos la cuestión está resuelta. |
Luís Ernesto Carelli, El «nono Lolo» (Argentina). 2006 |
65.770 | Saludo muy apenado, casi sin ningunas ganas, no paro de hacer macanas, mi espíritu está quebrado. Ya que lo que aquí ha pasado fue cuestión de confusión no quise hacer papelón tan sólo fue un comentario que me convirtió en otario por esto mi explicación. ¡Anita disculpemé!, pues yo no quise ofender, sólo di mi parecer de lo que yo vi en usted. Y yo ahora lo que sé que las cosas mal están y sin querer ser galán lo que le digo no es broma si usted a mi me perdona voy caminando a Luján. Disculpándome yo sigo por las palabras vertidas que han complicado mi vida y me han dejado abatido. Mas porque yo sigo vivo sin querer causar estragos ni pretender ser un pavo yo le digo con fervor: «¡si usted duda de mi honor el haraquiri yo me hago!» Espero respuestas suyas yo sé que me las dará supongo lo pensará y me lo dirá sin bulla. Y ahora sin aleluya me voy por donde he venido dejando en este sentido seis, cinco y siete juntitos, con setenta arrimaditos y con esto me despido. |
«El payador perseguido» (ciudadano del mundo) ![]() |
67.406 | Ya tenía yo olvidada la afrenta del «perseguido» que me tuvo sin sentido por una cosa de nada. Si atendemos la «explicada» que nos ofreció su autor reconvierte este dolor causado en primera instancia y a fuerza de tolerancia reflorece así el amor. Y demuestro que lo dicho por parte del «perseguido» fue sólo un malentendido ajeno a cualquier capricho pues yo sé que fue un gualicho el que obligó a este don Juan; y en lugar de ir a Luján, que es posible que se pierda, ¿por qué no se va a la... izquierda con sus dotes de galán? Hay que ver lo que me sale cuando alguien me provoca me pongo yo como loca sin que ninguna me iguale olvidando lo que vale mantener la compostura y me pierde la premura con que enseguida contesto dejando a todos compuestos y ningún novio me dura. Por eso pido perdón si alguna ofensa profiero esto no es lo que yo quiero mas me turba la emoción llegando a la conclusión de manera sosegada que me siento más turbada cuando me incita la gente y poniéndome caliente me ciego y no atiendo a nada. Y es así que busco novio y pensé en el «perseguido» para ver si en algún nido terminamos, como es obvio y despacio, sin agobio, nos metemos en materia y por ser cosa muy seria confirmarle que soy pura y mas que gorda, escultura, como muñeca de feria. Retornando un poco atrás cuando «izquierda» le indiqué, en Internet yo miré porque ya no daba más y descubro en un pispás qué es eso de ir a Luján deduciendo que este adán desconfía de su porte, no encontrara usted el norte ni recurriendo a un chamán. Un paréntesis propongo para aplacar nuestro estado dejando esto de lado puesto que será muy longo, a contar ya me dispongo uniendo a cuatro centenas seis unidades muy buenas junto a otros sesenta y siete millares sobre el tapete que irán sanando mis penas. Pero caigo aquí en la cuenta que por centrarme en el tema de evitar cualquier blasfema que produzca alguna afrenta olvidé al que esto regenta (Francisco) y al «nono Lolo» y me falta aquí uno sólo por saludar, que es Roberto, quedándome así cubierto este acto de protocolo. |
Ana Bol i Zantes, (Girona, España) 2006 |
68.815 | Los otros participantes no me dejan ni un respiro, si por despiste no miro mi turno queda vacante que trocara en urticante mi estado de payador, y les pido por favor que se reinstaure el servicio que avisaba en un inicio el correspondiente honor. Y como uno es un vicioso cuando arranca a decimar aún de copas en un bar o en sitios más escabrosos delira por sus ripiosos versos para la payada, intentando una jugada que permita sacar punta y así de forma conjunta continuemos la chuscada. Refiero a continuación a lo que ocupa a dos seres que despojando traeres se emplean con gran fruición en traer a colación su disputa que no es poca y que a los dos los coloca casi al borde de la histeria, donde se arrojan miserias, para mi que son «masocas». Ya sabrán que hago alusión a Ana y al «perseguido» que en cuanto estás distraído corta la respiración ver que brota la pasión al igual que los reproches, son como el día y la noche y no intuyo que felices lleguen a comer perdices que les sirvan como broche. Por hacer seguir la rueda en esta sana andadura voy dejando con premura para que diga el que pueda en resumen, que le queda de la décima siguiente que esconde como ingrediente alguna similitud pues todas con pulcritud sirven bien de continente. Quijotesca preciosura es mi equívoca ocurrencia, meticulosa incongruencia de una impetuosa locura y asumo progenitura de eufónica presunciosa, cual orquestina enjundiosa, resultando encubridora de euforia sugeridora y exultación estudiosa. Y mientras alguien despeja el secreto que se encierra pongo yo los pies en tierra dejándoles la madeja de palabras que refleja la riqueza numeral: un seis y ocho inicial, ochocientos de seguido, uno y cinco que, avenidos, le ponen punto final. |
Roberto (Las Palmas de Gran Canaria, España) 2006 |
70.000 | Hoy estoy poco inspirado porque la ocasión lo quiso, así casi sin permiso yo comienzo improvisando y décimas voy armando. Dado que debo cumplir aquí les quiero decir que el payador perseguido a este fogón ha venido a contarles su vivir. No sé si será cansancio o que yo hago muchas cosas pero armar versos o prosas mucho a mí me está costando. Como yo no ando arrugando trato de seguir con esto, espero que entiendan presto, mis amigos payadores, que hoy sin grandes honores pongo aquí todo mi resto. Desde aquí se los saluda a Paco y a don Roberto, también a Anita y, por cierto, para el jovato sin dudas. Soy un hombre que apechuga y quiere seguir cantando décimas improvisando aunque le cuesten bastante, pero que sigue adelante aunque vengan degollando. Roberto y su adivinanza me han dejado confundido, pues no le encuentro sentido ni alguna otra semblanza. Creo tener esperanzas que yo la voy a sacar, las letras voy a contar así detalladamente, quizás sea ciertamente buena forma de empezar. Roberto no se entrometa en mi relación con Ana, espero no haga macanas y su boca deje quieta. En décimas o cuartetas, y sin querer ser ritual, yo le digo que al final si usted sigue así opinando y esos augurios mandando esto va a terminar mal. Me despido, por ahora, de todos muy cordialmente, pero, muy especialmente, de Anita la payadora. Ya va llegando la hora de retirarme cantando por eso les voy dejando, con acento varonil, exactos setenta mil y ahora me estoy marchando. |
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