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FRASES AUTORREFERENTES

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60.966 A Ana hoy yo felicito
por sacar la adivinanza,
no le tenía yo confianza
y ¡es la taba!, fue su grito.
Ahora dejando el jueguito
algo quiero comentarle,
espero no importunarle,
ni nada que se parezca,
yo no pretendo armar gresca,
tan solo quiero informarle.

Vi su foto en Internet,
la que por correo mandó,
y mucho me sorprendió,
no la hacía así a usted.
Ahora lo único que sé,
siéndole bastante escueto,
vea bien lo que le espeto,
espero que no esté sorda,
¡no le digo que está gorda
por no faltarle el respeto!

Termino con semejanza
a lo que hago últimamente
y les dejo nuevamente
una linda adivinanza.
Yo tengo mucha confianza
que NO la van a sacar
porque puedo asegurar
que muy fácil no es la cosa,
ni tampoco escandalosa,
¿la podrán adivinar?

«En un juego puedo estar,
también en un continente
y según dice la gente
que suelo hacer tropezar.
Dicen que puedo pasar
por novia, o mujer a veces,
y si no lo desmerece,
le pido como favor,
no me haría usted el honor
de decir qué le parece».

Yo ya me voy retirando
de esta cálida reunión
y aprovecho la ocasión
para continuar sumando.
Por eso les voy dejando
sesenta mil por un lado,
novecientos adosados
y con sesenta y seis más,
no puedo dar marcha atrás,
mas doy un paso al costado.
«El payador perseguido»
(ciudadano del mundo)
62.791 De toda cuestión aneja
prescindiré de momento
y diré lo que yo siento,
si mi estado me lo deja,
porque estoy medio perpleja
con lo que aquí se ha vertido
por parte del «perseguido»
que me dejó más que loca,
no sé si anduvo de copas
o si ha perdido el sentido.

Por una dama me tengo
y seguir así yo quiero
pero faltan caballeros,
aquí a todas las prevengo,
y porque una es de abolengo
confía en la compostura
por quien se siente locura,
mas tremenda decepción
por falta de discreción
del que denota frescura.

Yo tenía mis ojos puestos
en quien pensé era un galán,
mas debo cambiar de plan
con quien carece de arrestos
y la lengua suelta presto
sin importar nuestro idilio
que ya ni el sueño concilio
vagando como alma en pena
pues mi intención era buena
y hoy ando en busca de auxilio.

Comprenderá «perseguido»
que lo nuestro se ha acabado,
dispuesta estaba al pecado,
pero todo se ha perdido.
¿Qué hago con mi libido
que a punto de caramelo
me levitaba en un vuelo
hasta altura insospechada?
Para usted será bobada,
para mí es un desconsuelo.

Me quedan pocas opciones
ante tanto desaliento:
si meterme en un convento...,
jugar a pares y nones...
o cortarle los... galones
que no los tiene bien puestos.
Y piense que le contesto
sólo por la obligación
que exige mi educación
aunque el tema es muy funesto.

Mas ahora que lo pienso
de una manera más fría
a copas me refería
como causa del disenso,
pero es un error inmenso,
por mi parte y por la suya,
pues aún metiéndonos puya
en estas rimas pasadas
es disputa equivocada
que ojalá el tiempo diluya.

Porque… ¿cómo podrá ser
que usted tenga ahí mi foto
siendo de origen ignoto
por mi saber y entender?
Retornemos al ayer
como si nada de esto
sucedió en este contexto
pues lo afirmo, ¡ya lo creo!
que sus señas de correo
no las sé, lo manifiesto.

Como se dice en el juicio
que siempre se ve en la tele
en que el juez, como un pelele,
después de un gran estropicio
a todos saca de quicio
dirigiéndose al jurado
espetando: «lo escuchado
no será tenido en cuenta»

¿Podemos dejar la afrenta
y mirar para otro lado?
De todos modos lo dicho
nos sirvió en esta faena
para armar una verbena,
sin que concluya en un nicho,
dejando atrás los caprichos,
ofrecemos a los vates
sesenta y dos mil quilates
y diamantes setecientos,
más noventa de incremento
y con uno de remate.
Ana Bol i Zantes,
(Girona, España)
2006
64.212 La cosa estuvo parada
durante las vacaciones
y no faltan opiniones
que de forma autorizada
anuncian que las payadas
regresan con aire fresco
aunque a algunos compadezco,
a los del sur, sobre todo,
porque estando en otro nodo
sufren de un frío dantesco.

La sabia naturaleza
partió al mundo en dos mitades
con ciertas desigualdades
que nos traen de cabeza
porque cuando aquí ya empieza
(en el norte) una estación
resulta sin parangón
con lo que al sur acontece,
sucediendo tantas veces
como el mundo en traslación.

Resulta que el Ecuador,
una línea imaginaria,
parte en forma igualitaria
y actúa de separador,
cuando en un lado hay calor
el frío en el otro apura
y hay gente que es insegura
al preparar las maletas
si traspasa como meta
a la Tierra su cintura.

Y no hablemos de los husos
que nos rigen en las horas,
orígenes de demoras
o de adelantos incluso,
para quien presto no puso
su reloj con sesudez,
como el gallo que a las diez
canta en casa del vecino,
no sé si está harto de vino
o es un gallo japonés.

Y ya que de oriente hablo
me remito al acertijo
que el «perseguido» aquí dijo
haciendo gala de diablo
y requiere de un vocablo
muy preciso, cosa fina,
que cualquiera lo adivina
sólo con la deducción
que puede dar la razón
y no es mentira cochina.

Podría resultar confuso
pues con las pistas que puso
lo mismo es un mineral
o algún país oriental,
y de más señas me excuso
ya que puede ser muy fuerte
que al tocarte, «mala suerte»,
sin que resulte falacia,
aciertes y sea desgracia,
aunque no llegue a la muerte.

Considero que el momento
de la retirada llega
y les dejo en esta entrega
para aliviar el tormento
las letras que ahora ya cuento
que ya van por muchos miles,
sesenta y cuatro mociles
más doscientos los pebetes
y doce los mozalbetes
rebosantes, juveniles.
Roberto
(Las Palmas de Gran Canaria, España)
2006
65.000 Yo ya empiezo a saludar
a los grandes payadores
¡muy buenas tengan señores
aquí estoy para cantar!
Hoy les quiero regalar
mis rimas y mis respetos
dados con todo mi afecto
y además quiero decir
éste mi humilde sentir,
yo ya paso a ser concreto.

El perseguido volvió
otra vez al mamarracho
¡no cambia más el muchacho!
varias veces lo mostró.
Se ve que no escarmentó
pues ignoró nuestros retos
sigue faltando el respeto,
en este caso a una dama,
para nada lo engalana
y lo hace menos escueto.

A la cantora ofendió
no tuvo el mínimo tacto
ni mostró ningún recato
y de gorda la trató.
Pienso que no meditó
y ahí nació su pavada
el pensó: «esto no es nada»
y arrancó su gran macana
pues gorda no se la llama
sino que sobrehidratada.

Ahora me voy retirando,
le cedo el turno al que sigue,
a este señor que persiguen
pero aún sigue cantando.
Y ya les estoy dejando
hasta mi próxima vuelta,
sin querer armar revueltas
y espero sean de sus gustos
sesenta y cinco mil justos
la cuestión está resuelta.
Luís Ernesto Carelli,
El «nono Lolo»

(Argentina).
2006
65.770 Saludo muy apenado,
casi sin ningunas ganas,
no paro de hacer macanas,
mi espíritu está quebrado.
Ya que lo que aquí ha pasado
fue cuestión de confusión
no quise hacer papelón
tan sólo fue un comentario
que me convirtió en otario
por esto mi explicación.

¡Anita disculpemé!,
pues yo no quise ofender,
sólo di mi parecer
de lo que yo vi en usted.
Y yo ahora lo que sé
que las cosas mal están
y sin querer ser galán
lo que le digo no es broma
si usted a mi me perdona
voy caminando a Luján.

Disculpándome yo sigo
por las palabras vertidas
que han complicado mi vida
y me han dejado abatido.
Mas porque yo sigo vivo
sin querer causar estragos
ni pretender ser un pavo
yo le digo con fervor:
«¡si usted duda de mi honor
el haraquiri yo me hago!»

Espero respuestas suyas
yo sé que me las dará
supongo lo pensará
y me lo dirá sin bulla.
Y ahora sin aleluya
me voy por donde he venido
dejando en este sentido
seis, cinco y siete juntitos,
con setenta arrimaditos
y con esto me despido.
«El payador perseguido»
(ciudadano del mundo)
67.406 Ya tenía yo olvidada
la afrenta del «perseguido»
que me tuvo sin sentido
por una cosa de nada.
Si atendemos la «explicada»
que nos ofreció su autor
reconvierte este dolor
causado en primera instancia
y a fuerza de tolerancia
reflorece así el amor.

Y demuestro que lo dicho
por parte del «perseguido»
fue sólo un malentendido
ajeno a cualquier capricho
pues yo sé que fue un gualicho
el que obligó a este don Juan;
y en lugar de ir a Luján,
que es posible que se pierda,
¿por qué no se va a la... izquierda
con sus dotes de galán?

Hay que ver lo que me sale
cuando alguien me provoca
me pongo yo como loca
sin que ninguna me iguale
olvidando lo que vale
mantener la compostura
y me pierde la premura
con que enseguida contesto
dejando a todos compuestos
y ningún novio me dura.

Por eso pido perdón
si alguna ofensa profiero
esto no es lo que yo quiero
mas me turba la emoción
llegando a la conclusión
de manera sosegada
que me siento más turbada
cuando me incita la gente
y poniéndome caliente
me ciego y no atiendo a nada.

Y es así que busco novio
y pensé en el «perseguido»
para ver si en algún nido
terminamos, como es obvio
y despacio, sin agobio,
nos metemos en materia
y por ser cosa muy seria
confirmarle que soy pura
y mas que gorda, escultura,
como muñeca de feria.

Retornando un poco atrás
cuando «izquierda» le indiqué,
en Internet yo miré
porque ya no daba más
y descubro en un pispás
qué es eso de ir a Luján
deduciendo que este adán
desconfía de su porte,
no encontrara usted el norte
ni recurriendo a un chamán.

Un paréntesis propongo
para aplacar nuestro estado
dejando esto de lado
puesto que será muy longo,
a contar ya me dispongo
uniendo a cuatro centenas
seis unidades muy buenas
junto a otros sesenta y siete
millares sobre el tapete
que irán sanando mis penas.

Pero caigo aquí en la cuenta
que por centrarme en el tema
de evitar cualquier blasfema
que produzca alguna afrenta
olvidé al que esto regenta
(Francisco) y al «nono Lolo»
y me falta aquí uno sólo
por saludar, que es Roberto,
quedándome así cubierto
este acto de protocolo.
Ana Bol i Zantes,
(Girona, España)
2006
68.815 Los otros participantes
no me dejan ni un respiro,
si por despiste no miro
mi turno queda vacante
que trocara en urticante
mi estado de payador,
y les pido por favor
que se reinstaure el servicio
que avisaba en un inicio
el correspondiente honor.

Y como uno es un vicioso
cuando arranca a decimar
aún de copas en un bar
o en sitios más escabrosos
delira por sus ripiosos
versos para la payada,
intentando una jugada
que permita sacar punta
y así de forma conjunta
continuemos la chuscada.

Refiero a continuación
a lo que ocupa a dos seres
que despojando traeres
se emplean con gran fruición
en traer a colación
su disputa que no es poca
y que a los dos los coloca
casi al borde de la histeria,
donde se arrojan miserias,
para mi que son «masocas».

Ya sabrán que hago alusión
a Ana y al «perseguido»
que en cuanto estás distraído
corta la respiración
ver que brota la pasión
al igual que los reproches,
son como el día y la noche
y no intuyo que felices
lleguen a comer perdices
que les sirvan como broche.

Por hacer seguir la rueda
en esta sana andadura
voy dejando con premura
para que diga el que pueda
en resumen, que le queda
de la décima siguiente
que esconde como ingrediente
alguna similitud
pues todas con pulcritud
sirven bien de continente.

Quijotesca preciosura
es mi equívoca ocurrencia,
meticulosa incongruencia
de una impetuosa locura
y asumo progenitura
de eufónica presunciosa,
cual orquestina enjundiosa,
resultando encubridora
de euforia sugeridora
y exultación estudiosa.

Y mientras alguien despeja
el secreto que se encierra
pongo yo los pies en tierra
dejándoles la madeja
de palabras que refleja
la riqueza numeral:
un seis y ocho inicial,
ochocientos de seguido,
uno y cinco que, avenidos,
le ponen punto final.
Roberto
(Las Palmas de Gran Canaria, España)
2006
70.000 Hoy estoy poco inspirado
porque la ocasión lo quiso,
así casi sin permiso
yo comienzo improvisando
y décimas voy armando.
Dado que debo cumplir
aquí les quiero decir
que el payador perseguido
a este fogón ha venido
a contarles su vivir.

No sé si será cansancio
o que yo hago muchas cosas
pero armar versos o prosas
mucho a mí me está costando.
Como yo no ando arrugando
trato de seguir con esto,
espero que entiendan presto,
mis amigos payadores,
que hoy sin grandes honores
pongo aquí todo mi resto.

Desde aquí se los saluda
a Paco y a don Roberto,
también a Anita y, por cierto,
para el jovato sin dudas.
Soy un hombre que apechuga
y quiere seguir cantando
décimas improvisando
aunque le cuesten bastante,
pero que sigue adelante
aunque vengan degollando.

Roberto y su adivinanza
me han dejado confundido,
pues no le encuentro sentido
ni alguna otra semblanza.
Creo tener esperanzas
que yo la voy a sacar,
las letras voy a contar
así detalladamente,
quizás sea ciertamente
buena forma de empezar.

Roberto no se entrometa
en mi relación con Ana,
espero no haga macanas
y su boca deje quieta.
En décimas o cuartetas,
y sin querer ser ritual,
yo le digo que al final
si usted sigue así opinando
y esos augurios mandando
esto va a terminar mal.

Me despido, por ahora,
de todos muy cordialmente,
pero, muy especialmente,
de Anita la payadora.
Ya va llegando la hora
de retirarme cantando
por eso les voy dejando,
con acento varonil,
exactos setenta mil
y ahora me estoy marchando.
«El payador perseguido»
(ciudadano del mundo)

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