Juegos de palabras
Está en > Juegos de palabras > Frases autorreferentes

FRASES AUTORREFERENTES

(Las frases autorreferentes anteriores, están aquí)

50.800 A todos los payadores
yo saludo y felicito
de mi boca sale un grito:
¡cincuenta mil, son amores!
Son unos grandes cantores
Roberto, Ana y el jovato.
Quiero compartir un rato
la alegría del momento
y con total sentimiento
de rimar mis coplas trato.

Un «negro» en literatura
de la pluma es mercenario
un escritor medio otario
de esos que nunca figuran
pero que sí se aseguran
ganar con ello el sustento.
Van por la vida contentos
para otros escribiendo
versos y prosas haciendo
y así pasan sus momentos.

Al canario he contestado
la adivinanza en cuestión
y aprovecho la ocasión
para seguir enredando.
Por eso le estoy planteando
este dilema que sigue:
hay algo que me persigue
tratándome de alcanzar
mas nunca podrá lograr
porque yo «ando de ligue».

Hoy fue pequeña mi entrada,
mañana un examen doy
y es por eso que me voy
a estudiar sobre payadas.
Entonces en retirada
yo les dejo (así rimando)
cincuenta mil ¿van contando?
más ochocientos clavados,
ya por hoy he terminado
y ahora me voy marchando.
«El payador perseguido»
(ciudadano del mundo)









«Estar o andar de ligue» (lunfardo) = Tener mucha suerte en el juego y, por extensión, tener éxito en alguna actividad.

51.600 Van mis felicitaciones,
por este logro alcanzado,
los cincuenta mil logrados,
a todos sin excepciones.
Una mezcla de emociones
yo tengo en este momento
y me encuentro muy contento
cuando yo miró hacia atrás
y brindo por muchos más
que haremos y así lo siento.

Aunque yo no esté payando
a esto yo lo voy siguiendo
y ahora le voy diciendo:
«payador» me está asombrando.
Al fin se está acostumbrando
«en serio» a hacer las cosas
que sin ser esplendorosas
han tomado ya sus formas,
que respetan ciertas normas
y al menos son decorosas.

Saludo a la catalana
Roberto y Paco también
y les digo cien por cien
que lo mío no es macana.
En unas pocas semanas
a unirme yo volveré
con mi alma regresaré
mis payadas a cantar
y las décimas rimar
¡lo prometo y cumpliré!

Yo ya me estoy retirando
sólo quise compartir
y ahora les quiero decir
lo que les estoy legando.
Que Paco vaya contando,
quedan como regalito
cincuenta y un mil, justito,
y agrego seiscientos más,
ya no tengo vuelta atrás
entonces: ¡hasta prontito!
Luís Ernesto Carelli,
El «nono Lolo»

(Argentina).
2006
52.400 Por lo que se ve ahora toca
glosar este aniversario,
¿o será quizás... «letrario»
lo que entre todos se evoca?
Esta situación provoca
preguntar si un nombre existe
porque el evento reviste
que sea bien denominado
pues con todo lo glosado
que sea N. N. es muy triste.

Es que no todos los días
se llega a cincuenta mil,
salvo espíritu gentil,
como el de esta clerecía,
que a cualquiera desafía
a que supere esta marca
y hasta que llegue la parca
(tendrá mucho que esperar)
proseguirán sin parar
los que en payadas se embarcan.

Vida es lo que le sobra
a este apéndice de «Juegos»
mas yo preveo que luego,
sin recurrir a maniobra,
será tan grande esta obra
que mayor será este hijo
y esta página, de fijo,
de la «red» trascenderá
y español o «catalá»
en libertad yo lo elijo.

No me siento iluminada
para seguir en el tema
sin conocer el problema
que me tiene aquí trabada,
por eso en esta payada
termino yo este agasajo,
fruto de un arduo trabajo,
con las cincuenta y dos mil
cuatrocientas, ¡qué senil!,
que les dejo y ya me bajo.
Ana Bol i Zantes,
(Girona, España)
2006
53.437 No me siento satisfecho
con mi participación
al llegar al colofón
(cincuenta mil que hemos hecho)
pues después de tanto trecho
me salió una cosa insulsa
digna de toda repulsa
que desmerece este lar
y que trato de arreglar
si es que el jefe no me expulsa.

Realicé varios intentos
tocando muchos asuntos
y ninguno en el conjunto
produjo deslumbramiento
por lo que en ese momento
evitando un varapalo
aproveché un intervalo
y pregunté al jefe Paco
¿cuál de entre todos destaco?
y él eligió el menos malo.

Por lo que Ana hace mención
a ninguno se le escapa
que en este lado del mapa
hay crisis de inspiración,
perdonen el sofocón
pero las cien mil esperan
y de todas las maneras
habrá a ellas que arribar,
aunque vengan al lugar
a ayudarnos desde afuera.

Muchas cosas yo almaceno
para cuando desembuche
porque quiero que me escuche
el «payador», hombre bueno,
y asombrado del reestreno
que apareció en el festejo
«Nono Lolo», le aconsejo
que por aquí vuelva pronto
para aumentar este monto
que me tiene a mi perplejo.

Y ya voy cortando el rollo
de esta breve intervención
y les doy mi conclusión:
«No está el horno para bollos».
¿Me hará falta algún apoyo
para crecer mi autoestima?
Completaré aquí mi rima:
cincuenta y tres mil por un lado
más cuatrocientas, bordado,
y treinta y siete, ¡me anima!
Roberto
(Las Palmas de Gran Canaria, España)
2006
55.200 Hoy vengo medio tristón,
yo el examen reprobé,
no crean que no estudié,
ya que sabía un montón.
Mas yo pasé un papelón
porque nada combinaba,
yo pie con bola no daba
y tan nervioso me puse
que casi me descompuse
porque yo nada rimaba.

Que escribiera, me ordenaron,
una décima cualquiera
sobre lo que yo quisiera
y ahí mismito me mataron.
Lo que ellos no calcularon
es lo nervioso que estaba,
las palabras no encontraba
para así hacerlas rimar
y en décimas combinar
y esto fue lo que quedaba.

ESTABA sobre la tierra
y sobre la mano ESTABA,
porque yo lo digo, ESTABA,
y no pretendo armar guerra.
ESTABA en una yerra,
como un entretenimiento,
y justo en este momento
me dirijo a usted señor
y tanto como un favor
¿qué ESTABA? vaya diciendo.

¡Inentendible!, marcaron,
y mi ánimo se fue al suelo,
no había para mí consuelo,
justito ahí me bocharon.
Para nada se apiadaron,
no me tuvieron confianza,
arruinaron mi esperanza
y reprobado pusieron,
ellos cuenta no se dieron
que sólo era adivinanza.

Queda un recuperatorio
para el que yo me preparo
que espero sea más claro
y no tan condenatorio.
Preparo mi repertorio
para volver a rendir,
yo me quiero redimir
payando con toda mi alma,
quiero mantener la calma
«pa'» no volver a sufrir.

Ahora yo le hablo a Roberto
le digo sinceramente
todo lo suyo realmente
es super bueno, por cierto.
No se meta en un entuerto
y siga como lo ha hecho,
usted caminó gran trecho
en forma muy decorosa
y si no salen las cosas
a las balas ponga el pecho.

Su falta de inspiración
no debe ser preocupante
y para nada angustiante,
sólo es cosa de ocasión.
De esto yo sé un montón
porque yo con eso vivo,
no soy de hablar sin motivos
y espero que usted me crea
que me he visto en muchas feas
pero aún así sobrevivo.

Yo tampoco hoy descollé,
estuve bastante pobre,
casi sin nada que sobre
y ya les dije porqué.
Aunque mantengo mi fe
de volverme payador,
o tan solo buen cantor,
yo quiero seguir creciendo
mis décimas componiendo,
por eso les pongo amor.

Antes de mi retirada
va mi saludo Ana y Paco
y, aunque no esté, al jovato
ya que sigue esta payada,
Y medias entremezcladas
le dejo para que tengan
cincuenta y cinco mil ¿cuentan?
con más doscientos, justito,
me voy cantando bajito
espero no me arrepienta.
«El payador perseguido»
(ciudadano del mundo)
56.420 El «payador» lo cuestiona
y hoy seré yo quien resuelva
que desde Euskadi hasta Huelva,
de Galicia a Barcelona,
se practicó en muchas zonas
un juego que demostraba
que un astrágalo bastaba
para enseñar la destreza,
siendo de origen campesa
y es el juego de la taba.

Existen varias versiones
en este entretenimiento,
asentado en los cimientos
de ancestrales tradiciones
que perdieron posiciones,
quedando en la actualidad
sin la posibilidad
de poder recuperarse,
pues es difícil que engarce
con la actual modernidad.

¡Cuántos juegos como éste
han ya desaparecido!
Por todos hoy es sabido
que en esta bola celeste
se escapa como a la peste
de todo aquello que sea
ajeno a cualquier idea
en que no hay tecnología,
sentando como teoría
que es la nueva panacea.

La verdad es que han cambiado
demasiado las costumbres
y no hay nada que vislumbre
recuperar lo pasado,
porque no es quedarse anclado
rescatar aquellos juegos
en que nos poníamos ciegos,
como el de la gallinita,
y en el recuerdo se agita
mi corazón, desde luego.

Pero esta melancolía
no conduce a ningún lado
aunque tampoco es pecado
rememorar alegrías
ya que en este día a día
en que todo rueda, rueda,
poco tiempo ya nos queda
para solaz y reposo
y de entre los pocos gozos
esta página tan leda.

Y como siempre me pasa
que me voy yo por las ramas
terminaré esta proclama
que el objetivo retrasa
pues el tema este se basa
en contar lo que se escribe:
Cincuenta y seis mil al pibe,
al Canario cuatrocientas,
otras veinte para Ceuta,
continúo en el declive.
Ana Bol i Zantes,
(Girona, España)
2006
59.226 De recibir tratamiento
regreso ahora a mi casa,
el doctor dijo: «¿qué pasa?»,
en el preciso momento
en que le di el instrumento
por cual mi psique patina,
y la misma medicina
que me mandó tomó él,
pues creíase Luzbel
y se armó la sarracina.

¿Y qué cosa le habré dado
que produjo tal efecto?
¡Lo fue un verso catalecto!,
sin previo aviso mostrado,
que lo dejó en un estado
peor que el que yo llevaba
y desde el pelo a la taba
todo el cuerpo se erizó.
¡La madre que lo parió!
Si me alejé y dije: «¡aba!»

Como lo habrán colegido
lo que enseñé fue un escrito
que más que verso es delito
escrito por un ¿sabido?
Escúcheme «perseguido»,
en honor a la verdad,
si lo quiere, ¡por piedad!,
abandone esta tarea
entonando el «¿culpa mea?»,
por bien de la humanidad.

Estos versos precedentes,
escritos hace semanas,
los dejo de buena gana
para mostrar qué se siente
cuando se escribe caliente
como respuesta a un tozudo
que con su esfuerzo sí pudo
rimar con inteligencia,
por eso pierden vigencia
y a pedir perdón acudo.

Ya veo que el «perseguido»
se ha aprendido la lección
y estudió con devoción
métrica, verso y sonido
aunque alguno lo ha traído
cogido así, por los pelos;
ahora ya remonta el vuelo
en fénix transfigurado
y yo sigo ensimismado
por si es de un «negro» el libelo.

Al final, aunque se intente
escapar de la refriega
la intuición a uno lo ciega
y sucumbe al inconsciente
acusando al inocente
reconvertido en autor
y yo proclamo en su honor
que él estará entre los grandes,
no hay duro que no se ablande,
ni burro que sea doctor.

Paso página a este asunto
porque hoy varios temas traigo
vinculado con mi arraigo
como Canario presunto
y donde como difunto
es posible que termine
y dado que hasta aquí vine
de Argentina, al ser foráneo,
de traductor simultáneo
de la «Pampa» me nomine.

Y empiezo con mi función
de traductor con «el muerto».
El payador cita el yerto
en pasada intervención
y es posible comprensión
de lo dicho en su parcela
ya que en forma paralela
en España se los cita,
como «la niña bonita»,
pero no en una quiniela.

Porque «quiniela» en España
es lo que allá llaman «prode»
y aunque alguno esto le jode
considerando patraña,
como un huevo a una castaña
se parecen las quinielas,
y en la próxima espinela
defino en adivinanza
y le reclamo probanza
sin ninguna triquiñuela.

Este juego allá en lo austral,
que sorteos utiliza,
produce cierta ojeriza
en lotería oficial
y es definición real
como un «grupo restringido
que por vínculos unido»
con «desconocida fuerza
que en los sucesos ejerza».
Bien o mal lo he definido.

Para dar alguna pista
sobre la definición
esta es una conjunción
en nada academicista
que lo «oculto» de la vista
pues dos palabras son ellas
que juntas hacen aquella
y no digo yo el «secreto»
para que asuman el reto
y queden como una estrella.

Prosigo yo con la escena
de intérprete en esta guerra
¿Saben lo que es una «yerra»
que el «payador» dio por buena?
Se trata de la faena
en que el gaucho con su hierro
identifica al becerro.
¡Si vieran ustedes como
con destreza marca el lomo
y otras veces marca el cerro!

¿Y de «bocharon», qué dicen?
Es palabra un tanto rara
que de «bocha» ella emanara
y un cero materialice
y aunque lo pinte o barnice
un «suspenso» significa,
palabra que aquí se aplica
para aquel que en un examen
termina con un dictamen
de sapiencia poco rica.

Y después de este palique
casi un «rollo Macabeo»
pretendo que sin rodeos
por una vez yo me aplique
y abandone el alambique
en que destilo vocablos
y estando en este retablo
cincuenta y nueve mil deje
y doscientos empareje
con dos y seis ¡y qué diablos!
Roberto
(Las Palmas de Gran Canaria, España)
2006
60.000 ¡Salud a los payadores!,
acá llegó el perseguido,
que a sumarse ha venido
a esta rueda de cantores.
Les regalo mis honores
a Paco, a la catalana
y a Roberto
que engalanan
el sitio desde hace rato,
no me olvido del «jovato»,
¡es en serio, no es macana!

A Roberto se agradecen
las aclaraciones dadas,
cosas que di por sentadas
y que no me desmerecen,
Es que a veces me parece
(por ciudadano del mundo)
que todos en un segundo
entenderán lo que digo,
saben cual es el motivo…
¡yo suelo perder el rumbo!

Al canario le diré
su enigma, medio encubierto,
me dejó muy boquiabierto,
confieso que no lo sé.
Aunque no pierdo la fe
y confío en mi destino,
sin que sea un desatino,
pienso mucho y sin parar
y lo lograré encontrar
sea legal o clan-destino.

Ya cincuenta mil pasamos
y vamos por muchos más
trabajando y además
muy fuertes nos encontramos.
Y no crean que no fallamos,
lo hacemos bastantes veces,
pero cobramos con creces
cuando décimas armamos
y sesenta mil rimamos,
así a mí me lo parece.
«El payador perseguido»
(ciudadano del mundo)

Continuar leyendo esta serie de frases autorreferentes

© Juegos de palabras

| Frases autorreferentes | Más juegos de palabras |