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FRASES AUTORREFERENTES

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80.938 Me han regalado una rosa
desde la orilla de enfrente,
cosa que no es muy frecuente
para esta mariposa
que se siente primorosa
y por demás de halagada
y digo así de pasada
contigo, pan y cebolla.
¿Me tocará alguna joya
en la próxima jornada?

No es que sea pretenciosa
ni mi amor materialista
aunque tampoco desista
de tener alguna cosa,
un chalé... donde garbosa,
atendida por tecina,
haga uso de piscina
y un solarium no excesivo
en donde el aperitivo
me sirvieran con sardinas.

¿Será un poco, o demasiado.
esto que aquí yo pretendo,
poder cambiarme de atuendo
para ir a cualquier lado?
¿No se me habrá disparado
por pretender mayordomo
lo que pido a mi maromo?
Y no lo creo imposible,
mas no escucho ¿es el fusible,
se habrán fundido los plomos?

Cierto es que recargué
mis deseos de señora,
que mi ambición, delatora,
contenida no lo fue,
y ya explico aquí el porqué
de excesivas exigencias:
no encierra ninguna ciencia,
decirlo no me despeina,
vivir a cuerpo de reina
yo reclamo de vuecencia.

Aunque sea de tortolito,
para pasarlo peor,
yo creo que en el amor
proseguir es un delito
y a las pruebas me remito:
Ayuda y de qué manera
una forrada cartera
para mitigar las penas
sobre una dorada arena,
por ejemplo, en la Riviera.

No sé si asustado está
con lo que le estoy pidiendo,
las ganancias no le arriendo
ni pretendo su «espantá»,
mas le digo desde ya
que esta mujer que le adora
se cree merecedora
ya que confirma con ganas:
es en cama una fulana
y en la calle una señora.

Y le pido ahora perdón
por no respetar su anhelo
de no poner por los suelos
nuestra sana relación
y aportando la ración
que, esta vez, de besos toca
ochenta mil se coloca
con novecientos ¿adonde?
antes que el tres, corresponde,
más otros ocho en la boca.
Ana Bol i Zantes,
(Girona, España)
octubre, 2006
82.739 Mi intervención de pintor
obedece a dos motivos:
que el frontis está cautivo
del desgaste del color
y también por el dolor
que un profesional causó
con lo que presupuestó;
y como dice el refrán:
«de mi obra reirán
mas de mi bolsillo, no».


Esto es lo que origina
que a un andamio yo me suba
y es posible que a las uvas
(cuando el año ya termina)
la cosa haya estado fina
como para que si tercia
el que escribe tenga inercia
y pinte en el interior,
o que haga de esta labor
causa por la que comercia.

No es que vaya a dedicarme
a esto por profesión
pero me asiste razón,
a ver si sabré explicarme...
me he convertido en gendarme
de una avería en mi hogar
que hubieron de reparar
sin que me cueste a mí un duro
pues por cuenta del seguro
esto aquí tuvo lugar.

¿Seis veces?… ¡siete!, han venido
a resolver sin atino
la filtración que al vecino
se le produjo en su nido
y les cuento como ha sido
para a ustedes prevenirlos
para que busquen un mirlo
que blanco sea su color
porque este reparador...
¿reparador?, ¡es un birlo!

Resumiendo, que al final
aunque parezca inaudito
hice venir al perito:
«que si tal... y que si cual...
la faena está fatal
y la mejor solución
será la indemnización
y que coja yo la brocha».
¡Esto sí es la repanocha!
¡Vaya si esto es sinrazón!

Del cuento que el perseguido
nos deja en su aportación
yo conocía otra versión
pero en el mismo sentido
y es que cuando había cumplido
con la viuda, el compañero,
comentó así lo postrero
que dijo el que al cielo eleva:
«¡el andamio no me mueeevaaaaas!»
¡Hay que ver que puñetero!

No quiero estarme callado,
ni tampoco hacer mención,
a la tremenda pasión
que esta «web» ha desatado
del océano a cada lado
entre España y Argentina
y si se quiere más fina
para centrar bien la estampa
son Cataluña y la pampa.
¡Si es relación paladina!

Y aunque diga que no quiero
referirme aquí a este asunto
desde lo lejos barrunto
y saldrá en el noticiero
que un pampeano justiciero
y una dama catalana
(el perseguido y doña Ana)
se juran amor eterno,
no sé si será un infierno
o resultará un nirvana.

He tocado varios temas
aprovechando mi turno,
a ver si no lo embadurno
por creárseme un dilema
de si el café va con crema,
descafeinado o con leche
y para que le aproveche
ochenta y dos mil le pongo,
siete, tres, nueve, prolongo
para que alguien lo coseche.
Roberto
(Las Palmas de Gran Canaria, España)
octubre 2006

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

84.270 Tal vez un poco caído
así me arrimo al fogón,
aunque con poca pasión
igual aquí yo he venido.
No me faltan los motivos
ya que mi vida es penar,
fracasar y fracasar,
sobre todo en el amor
y aunque con poco fervor
igual comienzo a cantar.

Permítame payadora
muy breve yo le contesto
debo hacerlo medio presto
pues no me sobran las horas.
¿Sabe qué pasa señora?
es grande mi padecer
no puedo satisfacer
lo que bien pretende usted
dado por lo que se ve
¡lo nuestro no puede ser!

Nada yo le puedo dar
sino tan sólo mi amor
y lo digo con dolor
pues se me va a rebotar.
Hoy yo le quiero aclarar
que casi no tengo un cobre
no hay nada que a mi me sobre
sepa usted como yo estoy
es que me encuentro, hoy por hoy,
¡ahorrando para ser pobre!

Muy mal me fueron las cosas
muchos negocios erré
y una farmacia compré
al principio anduvo hermosa.
Todo era color de rosas
y empezó a caer un día
descendía y descendía
usted no me va a creer
yo la tuve que vender
¡más remedio no tenía!

Ni piscina, ni mucama
viaje o chalet, ni prestado,
tan sólo a mí me ha quedado
un gran ropero y mi cama.
No tengo ni palangana
pues la tuve que empeñar
y le puedo asegurar
que su camino libero
seguiré siendo soltero
y arrastrando mi penar.

A Roberto yo le digo
tome las cosas con soda
porque se ha puesto de moda
cobrar caro y sin motivos,
por la cara o apellido
sin solucionar las cosas.
Prometen cosas hermosas
y después resulta nada
y es dura la puñalada
muy artera y engañosa.

Cobre la indemnización
es mi consejo sincero
guarde muy bien el dinero
debajo de su colchón.
Y aproveche la ocasión
para comprar cualquier cosa
tal vez un ramo de rosas
para poder quedar bien
(le diría cien por cien)
con su bienamada esposa.

Con todos los payadores
yo ya he cumplido con creces
y Paco ahora se merece
mi atención, seguramente.
Lo saludo cordialmente
y les dejo para todos
como lo hago, así a mi modo
ocho y cuatro por un lado
con dos setenta adosados
y pego la vuelta a codo.
«El payador perseguido»
(ciudadano del mundo)
86.320 Me he quedado sin sentido,
con la boca toda abierta,
sin saber si estoy despierta
o si pesadilla ha sido
porque leer, perseguido,
sus rimas me causa pena,
¡casi me corto las venas
al borde del precipicio!
como imagen, ya es indicio,
para la puesta en escena.

Se levanta ya el telón
y una dama (quizás Ana)
por detrás de una ventana,
la que está junto a un balcón,
observa sin atención
con los ojos empapados,
y con el puño apretado
sujeta fuerte una nota
que junto al pecho la dota
de un latido desbocado.

Ante esta situación
cualquiera que la esté viendo
está sin duda sintiendo
la terrible desazón
que impulsa a su corazón
a iniciar ese galope
esperando que la arrope
un hombre bueno, de ley.
¿Es que no existe en la grey
alguien que no sea tan miope?

Mas, sumida en su desvelo
con su carita de pena
como toda niña buena
eleva la vista al cielo
para ver si el desconsuelo
se atenúa aunque sea un poco
porque es de volverse loco
lo que escrito en el papel
guarda el puño cual cancel
mientras se suena los mocos.

De pronto en un arrebato
abre toda la ventana
y tira como inurbana
el papel de este relato,
cuando pasa, al poco rato,
por debajo del balcón
alguien que en su distracción
patea cual si pelota
aquella abollada nota
producto de arrugación.

El bollo sale rodando
hasta los pies de un paisano
que la coge con la mano
y la extiende como a un bando
y las lágrimas brotando
ya le salen de sus ojos
al leer con gran sonrojo
un texto tan lamentable.
¿Quién será el irresponsable
que produce tanto enojo?

El que sigue este relato
habrá caído en la cuenta
que la causa de la afrenta
que hizo pasar el mal rato
no ha sido en nada el maltrato
que el perseguido procura
sino que fue la factura,
o mejor, el presupuesto
que a Roberto le han propuesto
en el tema de pintura.

Habráse visto atropello
en este asunto cromático,
si es que resulta automático
querer tirársele al cuello
mas debo coger resuello
y aplacar mis sentimientos...
¡Si a mí me importa un pimiento
lo que le pase a Roberto!
Por quien siento desconcierto
es por ese gaucho experto.

En honor a la verdad
no entiendo por qué motivo
nuestro amor no sigue vivo
ni logra felicidad
puesto que mi voluntad
es convertirme en señora
de un gaucho con boleadora
que se encuentre siempre listo
y que aunque en «visto y no visto»
contente a esta servidora.

Besos dejé anteriormente
sin resultado ninguno.
¿Es nuestro amor oportuno?
Lo digo en forma consciente
que o me sigue la corriente,
me hace arrumacos, me abraza,
o verá que es lo que pasa:
Ochenta y seis mil trescientas,
dos y cero y por su afrenta
yo le doy de calabazas.
Ana Bol i Zantes,
(Girona, España)
octubre, 2006
87.713 El ambiente está caldeado
y no sé si meter baza,
después pasa lo que pasa
y uno sale chamuscado,
mas no puedo hacia otro lado
mirar, como si la cosa
fuese del color de rosa
porque a fuer de ser sincero
no apagará ni un bombero
relación tan tumultuosa.

Una décima he cubierto
y no sé si lo han cogido
que el tema que me ha traído
en esta especie de aserto
medio en broma, medio cierto,
es aquella relación
entre una doña y un don
que separa gran distancia
y que no aplaca las ansias
pues domina el corazón.

Porque aunque hubo alguna vez
que me mandaron callar
aquello tuvo lugar
al entenderse al revés
(no al derecho, sino al bies)
algún comentario mío
que provocó un desvarío
que de forma no discreta
me plantaron en la jeta:
«no se meta en este lío».

Por eso aquí yo me meto
para ofrecer mis servicios
y resolver el perjuicio
pergeñando en un boceto
un sistema muy concreto
para nada extraordinario,
actuar yo de intermediario
y por si hubiera un encono
rebajar un poco el tono
y no seguir en precario.

Confío en así llegar,
templando un poco las gaitas,
que nadie mente a los taitas
ni a otro miembro familiar
y evitar hipotecar
este amor de gran futuro
por el que apuesto, seguro,
dando ya el buen fin por hecho
y si no sale derecho
la solución: el cianuro.

No creo que sea necesario
solución tan indigesta
pues el que escribe se presta
como aval hipotecario
a llevar hasta el vicario
o hasta el registro civil
o a presencia de un edil
a que concreten la unión
y que pulan la pasión
como si fuese esmeril.

Y ya como conclusión
duro o chocante resulta
si eterna pasión exulta
que no ansíe tentación
de yacer en un colchón
o en algún otro lugar
como un catre singular,
y que esta décima esconda
de manera nada oronda
las letras que hay que contar.
Roberto
(Las Palmas de Gran Canaria, España)
octubre 2006
88.000



























































89.050
Yo aquí me pongo a cantar
al compás del bandoneón
yo aprovecho la ocasión
para a todos saludar.
Y les empiezo a entregar,
poniendo todo mi amor
y con profundo fervor,
mis coplas y mi cantar
porque no soy de arrugar
¡palabra del payador!

Roberto usted no se meta
con mi relación con Ana,
le pido no haga macanas
y deje las cosas quietas.
Ochenta y ocho mil letras
puedo llegar a escribir
para poder transmitir
si insiste en participar,
lo que pronto va a pasar:
¡esto acá se va a podrir!

Y como dicen ahora:
«Anita lo nuestro fue»
ya perdí toda mi fe
yo se lo juro señora.
Mas va llegando la hora
que yo me empiece a alejar
y le puedo asegurar
que voy a poner distancia
y lo haré con elegancia
a nadie quiero dañar.

Por ahí estoy enojado,
tal vez un poco vehemente,
a estas alturas mi mente
no da ni un paso al costado.
Pues me siento motivado
voy a vivir de otro modo
entre gente (codo a codo)
del «jet set» y la nobleza
lo haré con delicadeza
así yo a nadie incomodo.

Ahora soy productor
y artístico, ¿qué me cuentan?,
yo seré un hombre de menta
mas seguiré payador.
Porque esto de ser cantor
es difícil de dejar
y les puedo asegurar
payar es un sentimiento
lo digo en este momento
y no soy de macanear.

En cine radio y TV
me moveré en el futuro
y ténganlo por seguro
que muy famoso seré.
Les juro que triunfaré
y seré muy respetado
seré un productor mentado
y haré cosas majestuosas,
mucho más que esplendorosas
yo creo estar preparado.

Ahora ya me estoy marchando
le cedo el turno al que viene
es lo que más me conviene
y no es que me ande achicando.
Y acá les estoy dejando
de acuerdo a mi parecer
aunque no puedan creer
los miles ochenta y nueve
más cincuenta (si se puede)
y les digo: «hasta más ver».
«El payador perseguido»
(ciudadano del mundo)
octubre 2006
90.640 Está visto que al final,
aunque cause un gran disgusto,
creo que a nadie yo asusto
diciendo que acaba mal
lo que ya empezó fatal
en esta «web-relación»
que mantuve con un Don
(lo de un Don es un decir)
al que no pongo a parir
porque tengo educación.

En el mundo hay mucho macho
donde poder elegir
y no voy a transigir
con este pobre muchacho,
proyecto de mamarracho,
que ahora es «un productor».
¡Hágame usted el favor!
Si es que en cuestiones de escenas
seguro que dará pena
cuando elija a algún actor.

De «casting» qué sabrá usted,
productor de tres al cuarto;
con alpargatas de esparto
aparece su merced,
de cara hacia la pared
le pondría de penitencia.
Si le quedara decencia
haría mutis por el foro,
porque en esta piel de toro
ya perdimos la inocencia.

¿A quién pretende engañar
con veleidades de artista?
No saldrá ni en las revistas
aunque se ofrezca a libar
porque ¿dónde va a aparcar
su caballo, caballero?
O no sabe compañero
que en el sector de farándula
hacen falta grandes glándulas
de requisito primero.

Y no quiero yo seguir
con distintos requisitos,
como tener un pisito
donde poder acudir
cuando le pueda surgir
algún plan (por un encargo),
y no puedo sin embargo
pensar en la situación
cuando le ofrezca al bombón
¿el mate, dulce o amargo?

Me he despachado yo a gusto
y me siento satisfecha
en absoluto maltrecha
con mi espíritu robusto,
lo dicho no es nada injusto
y como unas castañuelas,
ajena a toda secuela,
de este lastre me despojo,
a otro ya le eché el ojo,
aquí el que no corre, vuela.

Lo anteriormente aquí dicho
lo tiene bien empleado
cada cual va por su lado
sin atender a caprichos,
no sé si encontrará bicho
que se le apunte a pareja,
a lo mejor una vieja
que quiera segundo plato
o pasar algún buen rato
por tener flojas las... tejas.

No creo que lo haya herido
por lo dicho, señor mío,
ya se acabó el amorío
de Ana y el perseguido,
diciendo punto y seguido
en la rima falta arte.
Noventa mil por descarte
más seiscientas le adiciono
y cuarenta, y no abandono,
sólo es punto y aparte.
Ana Bol i Zantes,
(Girona, España)
octubre, 2006

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