(Las frases autorreferentes anteriores, están aquí)
80.938 | Me han regalado una rosa desde la orilla de enfrente, cosa que no es muy frecuente para esta mariposa que se siente primorosa y por demás de halagada y digo así de pasada contigo, pan y cebolla. ¿Me tocará alguna joya en la próxima jornada? No es que sea pretenciosa ni mi amor materialista aunque tampoco desista de tener alguna cosa, un chalé... donde garbosa, atendida por tecina, haga uso de piscina y un solarium no excesivo en donde el aperitivo me sirvieran con sardinas. ¿Será un poco, o demasiado. esto que aquí yo pretendo, poder cambiarme de atuendo para ir a cualquier lado? ¿No se me habrá disparado por pretender mayordomo lo que pido a mi maromo? Y no lo creo imposible, mas no escucho ¿es el fusible, se habrán fundido los plomos? Cierto es que recargué mis deseos de señora, que mi ambición, delatora, contenida no lo fue, y ya explico aquí el porqué de excesivas exigencias: no encierra ninguna ciencia, decirlo no me despeina, vivir a cuerpo de reina yo reclamo de vuecencia. Aunque sea de tortolito, para pasarlo peor, yo creo que en el amor proseguir es un delito y a las pruebas me remito: Ayuda y de qué manera una forrada cartera para mitigar las penas sobre una dorada arena, por ejemplo, en la Riviera. No sé si asustado está con lo que le estoy pidiendo, las ganancias no le arriendo ni pretendo su «espantá», mas le digo desde ya que esta mujer que le adora se cree merecedora ya que confirma con ganas: es en cama una fulana y en la calle una señora. Y le pido ahora perdón por no respetar su anhelo de no poner por los suelos nuestra sana relación y aportando la ración que, esta vez, de besos toca ochenta mil se coloca con novecientos ¿adonde? antes que el tres, corresponde, más otros ocho en la boca. |
Ana Bol i Zantes, (Girona, España) octubre, 2006 ![]() |
82.739 | Mi intervención de pintor obedece a dos motivos: que el frontis está cautivo del desgaste del color y también por el dolor que un profesional causó con lo que presupuestó; y como dice el refrán: «de mi obra reirán mas de mi bolsillo, no». Esto es lo que origina que a un andamio yo me suba y es posible que a las uvas (cuando el año ya termina) la cosa haya estado fina como para que si tercia el que escribe tenga inercia y pinte en el interior, o que haga de esta labor causa por la que comercia. No es que vaya a dedicarme a esto por profesión pero me asiste razón, a ver si sabré explicarme... me he convertido en gendarme de una avería en mi hogar que hubieron de reparar sin que me cueste a mí un duro pues por cuenta del seguro esto aquí tuvo lugar. ¿Seis veces?… ¡siete!, han venido a resolver sin atino la filtración que al vecino se le produjo en su nido y les cuento como ha sido para a ustedes prevenirlos para que busquen un mirlo que blanco sea su color porque este reparador... ¿reparador?, ¡es un birlo! Resumiendo, que al final aunque parezca inaudito hice venir al perito: «que si tal... y que si cual... la faena está fatal y la mejor solución será la indemnización y que coja yo la brocha». ¡Esto sí es la repanocha! ¡Vaya si esto es sinrazón! Del cuento que el perseguido nos deja en su aportación yo conocía otra versión pero en el mismo sentido y es que cuando había cumplido con la viuda, el compañero, comentó así lo postrero que dijo el que al cielo eleva: «¡el andamio no me mueeevaaaaas!» ¡Hay que ver que puñetero! No quiero estarme callado, ni tampoco hacer mención, a la tremenda pasión que esta «web» ha desatado del océano a cada lado entre España y Argentina y si se quiere más fina para centrar bien la estampa son Cataluña y la pampa. ¡Si es relación paladina! Y aunque diga que no quiero referirme aquí a este asunto desde lo lejos barrunto y saldrá en el noticiero que un pampeano justiciero y una dama catalana (el perseguido y doña Ana) se juran amor eterno, no sé si será un infierno o resultará un nirvana. He tocado varios temas aprovechando mi turno, a ver si no lo embadurno por creárseme un dilema de si el café va con crema, descafeinado o con leche y para que le aproveche ochenta y dos mil le pongo, siete, tres, nueve, prolongo para que alguien lo coseche. |
Roberto (Las Palmas de Gran Canaria, España) octubre 2006 ![]()
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84.270 | Tal vez un poco caído así me arrimo al fogón, aunque con poca pasión igual aquí yo he venido. No me faltan los motivos ya que mi vida es penar, fracasar y fracasar, sobre todo en el amor y aunque con poco fervor igual comienzo a cantar. Permítame payadora muy breve yo le contesto debo hacerlo medio presto pues no me sobran las horas. ¿Sabe qué pasa señora? es grande mi padecer no puedo satisfacer lo que bien pretende usted dado por lo que se ve ¡lo nuestro no puede ser! Nada yo le puedo dar sino tan sólo mi amor y lo digo con dolor pues se me va a rebotar. Hoy yo le quiero aclarar que casi no tengo un cobre no hay nada que a mi me sobre sepa usted como yo estoy es que me encuentro, hoy por hoy, ¡ahorrando para ser pobre! Muy mal me fueron las cosas muchos negocios erré y una farmacia compré al principio anduvo hermosa. Todo era color de rosas y empezó a caer un día descendía y descendía usted no me va a creer yo la tuve que vender ¡más remedio no tenía! Ni piscina, ni mucama viaje o chalet, ni prestado, tan sólo a mí me ha quedado un gran ropero y mi cama. No tengo ni palangana pues la tuve que empeñar y le puedo asegurar que su camino libero seguiré siendo soltero y arrastrando mi penar. A Roberto yo le digo tome las cosas con soda porque se ha puesto de moda cobrar caro y sin motivos, por la cara o apellido sin solucionar las cosas. Prometen cosas hermosas y después resulta nada y es dura la puñalada muy artera y engañosa. Cobre la indemnización es mi consejo sincero guarde muy bien el dinero debajo de su colchón. Y aproveche la ocasión para comprar cualquier cosa tal vez un ramo de rosas para poder quedar bien (le diría cien por cien) con su bienamada esposa. Con todos los payadores yo ya he cumplido con creces y Paco ahora se merece mi atención, seguramente. Lo saludo cordialmente y les dejo para todos como lo hago, así a mi modo ocho y cuatro por un lado con dos setenta adosados y pego la vuelta a codo. |
«El payador perseguido» (ciudadano del mundo) ![]() |
86.320 | Me he quedado sin sentido, con la boca toda abierta, sin saber si estoy despierta o si pesadilla ha sido porque leer, perseguido, sus rimas me causa pena, ¡casi me corto las venas al borde del precipicio! como imagen, ya es indicio, para la puesta en escena. Se levanta ya el telón y una dama (quizás Ana) por detrás de una ventana, la que está junto a un balcón, observa sin atención con los ojos empapados, y con el puño apretado sujeta fuerte una nota que junto al pecho la dota de un latido desbocado. Ante esta situación cualquiera que la esté viendo está sin duda sintiendo la terrible desazón que impulsa a su corazón a iniciar ese galope esperando que la arrope un hombre bueno, de ley. ¿Es que no existe en la grey alguien que no sea tan miope? Mas, sumida en su desvelo con su carita de pena como toda niña buena eleva la vista al cielo para ver si el desconsuelo se atenúa aunque sea un poco porque es de volverse loco lo que escrito en el papel guarda el puño cual cancel mientras se suena los mocos. De pronto en un arrebato abre toda la ventana y tira como inurbana el papel de este relato, cuando pasa, al poco rato, por debajo del balcón alguien que en su distracción patea cual si pelota aquella abollada nota producto de arrugación. El bollo sale rodando hasta los pies de un paisano que la coge con la mano y la extiende como a un bando y las lágrimas brotando ya le salen de sus ojos al leer con gran sonrojo un texto tan lamentable. ¿Quién será el irresponsable que produce tanto enojo? El que sigue este relato habrá caído en la cuenta que la causa de la afrenta que hizo pasar el mal rato no ha sido en nada el maltrato que el perseguido procura sino que fue la factura, o mejor, el presupuesto que a Roberto le han propuesto en el tema de pintura. Habráse visto atropello en este asunto cromático, si es que resulta automático querer tirársele al cuello mas debo coger resuello y aplacar mis sentimientos... ¡Si a mí me importa un pimiento lo que le pase a Roberto! Por quien siento desconcierto es por ese gaucho experto. En honor a la verdad no entiendo por qué motivo nuestro amor no sigue vivo ni logra felicidad puesto que mi voluntad es convertirme en señora de un gaucho con boleadora que se encuentre siempre listo y que aunque en «visto y no visto» contente a esta servidora. Besos dejé anteriormente sin resultado ninguno. ¿Es nuestro amor oportuno? Lo digo en forma consciente que o me sigue la corriente, me hace arrumacos, me abraza, o verá que es lo que pasa: Ochenta y seis mil trescientas, dos y cero y por su afrenta yo le doy de calabazas. |
Ana Bol i Zantes, (Girona, España) octubre, 2006 |
87.713 | El ambiente está caldeado y no sé si meter baza, después pasa lo que pasa y uno sale chamuscado, mas no puedo hacia otro lado mirar, como si la cosa fuese del color de rosa porque a fuer de ser sincero no apagará ni un bombero relación tan tumultuosa. Una décima he cubierto y no sé si lo han cogido que el tema que me ha traído en esta especie de aserto medio en broma, medio cierto, es aquella relación entre una doña y un don que separa gran distancia y que no aplaca las ansias pues domina el corazón. Porque aunque hubo alguna vez que me mandaron callar aquello tuvo lugar al entenderse al revés (no al derecho, sino al bies) algún comentario mío que provocó un desvarío que de forma no discreta me plantaron en la jeta: «no se meta en este lío». Por eso aquí yo me meto para ofrecer mis servicios y resolver el perjuicio pergeñando en un boceto un sistema muy concreto para nada extraordinario, actuar yo de intermediario y por si hubiera un encono rebajar un poco el tono y no seguir en precario. Confío en así llegar, templando un poco las gaitas, que nadie mente a los taitas ni a otro miembro familiar y evitar hipotecar este amor de gran futuro por el que apuesto, seguro, dando ya el buen fin por hecho y si no sale derecho la solución: el cianuro. No creo que sea necesario solución tan indigesta pues el que escribe se presta como aval hipotecario a llevar hasta el vicario o hasta el registro civil o a presencia de un edil a que concreten la unión y que pulan la pasión como si fuese esmeril. Y ya como conclusión duro o chocante resulta si eterna pasión exulta que no ansíe tentación de yacer en un colchón o en algún otro lugar como un catre singular, y que esta décima esconda de manera nada oronda las letras que hay que contar. |
Roberto (Las Palmas de Gran Canaria, España) octubre 2006 ![]() |
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Yo aquí me pongo a cantar al compás del bandoneón yo aprovecho la ocasión para a todos saludar. Y les empiezo a entregar, poniendo todo mi amor y con profundo fervor, mis coplas y mi cantar porque no soy de arrugar ¡palabra del payador! Roberto usted no se meta con mi relación con Ana, le pido no haga macanas y deje las cosas quietas. Ochenta y ocho mil letras puedo llegar a escribir para poder transmitir si insiste en participar, lo que pronto va a pasar: ¡esto acá se va a podrir! Y como dicen ahora: «Anita lo nuestro fue» ya perdí toda mi fe yo se lo juro señora. Mas va llegando la hora que yo me empiece a alejar y le puedo asegurar que voy a poner distancia y lo haré con elegancia a nadie quiero dañar. Por ahí estoy enojado, tal vez un poco vehemente, a estas alturas mi mente no da ni un paso al costado. Pues me siento motivado voy a vivir de otro modo entre gente (codo a codo) del «jet set» y la nobleza lo haré con delicadeza así yo a nadie incomodo. Ahora soy productor y artístico, ¿qué me cuentan?, yo seré un hombre de menta mas seguiré payador. Porque esto de ser cantor es difícil de dejar y les puedo asegurar payar es un sentimiento lo digo en este momento y no soy de macanear. En cine radio y TV me moveré en el futuro y ténganlo por seguro que muy famoso seré. Les juro que triunfaré y seré muy respetado seré un productor mentado y haré cosas majestuosas, mucho más que esplendorosas yo creo estar preparado. Ahora ya me estoy marchando le cedo el turno al que viene es lo que más me conviene y no es que me ande achicando. Y acá les estoy dejando de acuerdo a mi parecer aunque no puedan creer los miles ochenta y nueve más cincuenta (si se puede) y les digo: «hasta más ver». |
«El payador perseguido» (ciudadano del mundo) octubre 2006 ![]() |
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Está visto que al final, aunque cause un gran disgusto, creo que a nadie yo asusto diciendo que acaba mal lo que ya empezó fatal en esta «web-relación» que mantuve con un Don (lo de un Don es un decir) al que no pongo a parir porque tengo educación. En el mundo hay mucho macho donde poder elegir y no voy a transigir con este pobre muchacho, proyecto de mamarracho, que ahora es «un productor». ¡Hágame usted el favor! Si es que en cuestiones de escenas seguro que dará pena cuando elija a algún actor. De «casting» qué sabrá usted, productor de tres al cuarto; con alpargatas de esparto aparece su merced, de cara hacia la pared le pondría de penitencia. Si le quedara decencia haría mutis por el foro, porque en esta piel de toro ya perdimos la inocencia. ¿A quién pretende engañar con veleidades de artista? No saldrá ni en las revistas aunque se ofrezca a libar porque ¿dónde va a aparcar su caballo, caballero? O no sabe compañero que en el sector de farándula hacen falta grandes glándulas de requisito primero. Y no quiero yo seguir con distintos requisitos, como tener un pisito donde poder acudir cuando le pueda surgir algún plan (por un encargo), y no puedo sin embargo pensar en la situación cuando le ofrezca al bombón ¿el mate, dulce o amargo? Me he despachado yo a gusto y me siento satisfecha en absoluto maltrecha con mi espíritu robusto, lo dicho no es nada injusto y como unas castañuelas, ajena a toda secuela, de este lastre me despojo, a otro ya le eché el ojo, aquí el que no corre, vuela. Lo anteriormente aquí dicho lo tiene bien empleado cada cual va por su lado sin atender a caprichos, no sé si encontrará bicho que se le apunte a pareja, a lo mejor una vieja que quiera segundo plato o pasar algún buen rato por tener flojas las... tejas. No creo que lo haya herido por lo dicho, señor mío, ya se acabó el amorío de Ana y el perseguido, diciendo punto y seguido en la rima falta arte. Noventa mil por descarte más seiscientas le adiciono y cuarenta, y no abandono, sólo es punto y aparte. |
Ana Bol i Zantes, (Girona, España) octubre, 2006 |