(Las frases autorreferentes anteriores, están aquí)
20.950 | Tenía yo una contesta preparada sin soflama y aparece aquí una dama aguándome a mí la fiesta, no lo tome por protesta ni de forma chabacana. ¡Bienvenida!, doña Ana, a este lugar de paz, todo lo escrito es veraz aunque abunden las macanas. Usando la voz «gauchesca» en su escrito de arribada entiendo que está ilustrada de esta contienda burlesca y, aunque así no lo parezca, se encuentra entre aficionados que brindan de muchos lados su feliz advenimiento, ponga usted ordenamiento en este desaguisado. Por sentirme caballero me centré yo en el saludo a esta dama que no dudo sabrá campar por sus fueros, mas después de lo primero le sigue de atrás segundo y al «ciudadano del mundo» le remito yo un consejo: el «Nono» sabe por viejo no lo ponga furibundo. Lo que escribió anteriormente de días de la semana no es difícil ni es mundana y, le digo algo evidente, lo tendré de omnisapiente si en lugar de hablar de días emplea las energías para evitar desengaño y de los meses del año hace usted una elegía. Y a mi amigo el señor «Nono», recargue muy bien las pilas se me tome un té de tila para quitar el encono, de la ira haga abandono, no merece una perreta que porque alguien se meta a dudar de su eficacia le suceda una desgracia y lo deje en la cuneta. Yo creo que ya dediqué unas palabras a todos, me estoy poniendo beodo de letras, fíjese usted, ¡hip!, para seguir tomaré otras copas de vocales ¿veinte mil serán reales? ¡sirva otra de consonantes! novecientas embriagantes, con cincuenta, ¡hip!, ¿le vale? |
Roberto (Las Palmas de Gran Canaria, España) 2006 |
22.320 | Aquí saludo a la dama que ha engalanado esta sala, que con sus mejores galas hoy la recibe y la aclama. ¡Bienvenida sea Ana! a esta sencilla reunión. Ya no faltará ocasión de que décimas crucemos y que con rimas brindemos, ¡lo digo de corazón! Van mis saludos Roberto y ya le contesto a usted poco por lo que se ve pero algo realmente cierto: Los meses tienen su entuerto: treinta días trae noviembre con abril, junio y setiembre, de veintiocho sólo hay uno, los demás de treinta y uno, y así será para siempre. ¿Qué tal?, ¿qué le pareció? diga, ¿no voy mejorando?, poco a poco progresando, eso es lo que creo yo. Aunque el «Nono» me retó (a quien saludo al pasar) y sin querer molestar para que vea que yo avanzo y no crea que soy «ganso» esto es lo que pude armar: «Yo me pensaba casar pero tuve un gran disgusto porque mujer a mi gusto jamás la pude encontrar. Y volviéndolo a pensar con cualquiera no me caso porque si yo mal me enlazo he de sufrir mil horrores por lo que pienso señores es mejor que no me case. Si es gorda es una ballena que infunde mucho respeto si es flaca es un esqueleto que da compasión y pena. Si es de cara morena es un rostro mal lavado, si es blanco lo es pintado con perfecta calidad, a lo que decir verdad no me gusta ser casado. Si es alta es una escalera y si es baja es un paquete que en el bolsillo se mete y se lleva donde quiera. Si es bonita y hechicera la he de celar sin motivos, si es fea es un vomitivo que no lo podré pasar y volviéndolo a pensar: ¡SOLTERITO QUÉ BIEN VIVO!» La tarea yo he cumplido, ahora me voy satisfecho por mi trabajo ya hecho y sumamente agradecido. Dejo a quienes han venido a esta amena reunión yo sin hacer papelón y ya casi de repente veintidós, trescientos veinte quedan para la ocasión. |
«El payador perseguido» (ciudadano del mundo) ![]() |
23.100 | Saludo a la payadora que se ha unido a la reunión y que dada la ocasión digo que es buena cantora. Aunque permita señora ya que mi duda es gigante esta pregunta urticante: ¿Marta Suint, usted no será; o Liliana Salvat, quizás, camuflada de A. B. i Zantes? Para Roberto mi abrazo, en él va todo mi afecto, y también mi mano aprieto al perseguido, de paso. Y vea caballerazo, lo que voy a comentar y sin querer molestar ¡lo de los meses fue horrible! y no quiero ser terrible de lo «que armó» voy a hablar: ¡Otra vez importunó! ¿a quien pretende engañar? ¡Eso es canto popular vea, se lo digo yo! Usted, ¿qué es lo que creyó? Mentir no será sencillo, no quiera hacerse el vivillo sino antes de su parca quedará con una marca, de zopenco en el orillo. Y ahora los voy dejando, pues de tiempo yo ando escaso, y no es que me vaya al mazo sino me están apurando. Pero aquí les van quedando, para que se entretengan, y ocupados se mantengan antes que llegue mi tren, dejo veintitrés mil cien y más los otros que vengan. |
Luís Ernesto Carelli, El «nono Lolo» (Argentina). 2006 |
24.090 | He quedado sin palabras por este recibimiento, estoy loca de contento que mi mente descalabra porque en este abracadabra tanto el «Nono» y Don Roberto, y el «perseguido», por cierto, me han acogido, ¡salut! Retribuyo el benvingut con mi corazón abierto. He notado algunos roces entre ciertos payadores, que defienden sus labores como los lobos feroces, déjenme que yo retoce cual roja Caperucita y mi presencia permita crear un clima de sosiego aunque a veces, no lo niego, actúe yo de abuelita. Lo que pasa es que en los cuentos recreados por catalanes se alteran mucho los planes mejorando el rendimiento, se produce abundamiento de personajes en una. Yo no hice de lobuna por pura casualidad, ya que dispongo fealdad desde que estaba en la cuna. Aunque estética requiera soy fea, mas no de infarto, pero ya en el mismo parto: «no es niña lo que tuviera, ha tenido una soltera» espetó el ginecológico, no me resulta muy lógico pues sin ser Schiffer ni Masa yo sí que salgo de casa y no vivo en un zoológico. Ya saben un poco más de esta mujer catalana que por nombre tiene Ana, Bol i Zantes por detrás, no quisiera oír chischás en esta tertulia grata, si no se gana, se empata, y si se pierde ¿qué hay? veinticuatro mil ¡jajay! y noventa de posdata. |
Ana Bol i Zantes, (Girona, España) 2006 |
25.899 | Invoqué yo que un gentío aquí pudiera reunirse. ¿Es posible desdecirse? No por rehusar desafío pues se convierte esto en lío que con idas y venidas no pueden ser preteridas todas aquellas cuestiones que escriben los que componen esta pandilla nutrida. Que si saludos primero, que si los meses del año, que si lo escrito es engaño, que si no vivo me muero, que si el «payador» cuentero, que si Ana escribe aquí, que si no es la Marta Suint, que si tal o que si cual. Yo contesto en general o llego solo a cien mil. Pero tal descortesía de ignorar a quien te escribe alguna frase proclive, parecerá alevosía y es que usando la poesía, el «payador» con acierto, Ana y el Nono ya expertos y Roberto aquí presente se comportan diligentes para arribar a buen puerto. Aunque alguna muy tozuda en su ignorancia se pierde, el diccionario no muerde. Ante la mínima duda a esta magna obra acuda, no está de más que recurra por dejar de ser cazurra. Yo le aseguro provecho, pasará del dicho al hecho y a ser mujer y no burra. No quiero que vean en esto rejos de ser yo un machista, hombres hay que engrosan listas de ignorantes manifiestos. No doy nada por supuesto, aunque parezca inconexo, pues prescindiendo del sexo el saber más no hace daño y evitará ser rebaño o vivir cual genuflexo. Quiero centrar yo la cosa al arribo de doña Ana, da igual con zamba o sardana, ya sea verseando o en prosa por seguir puja animosa quizá llegó ya el momento de generar reglamento que ordene la intervención y nos evite un montón de trabajo arrobamiento. No sé si es contra natura organizarse en la red o chocar con la pared pretender que haya mesura mas para esta singladura habiendo tantos grumetes se puede ir al garete, no lo digo de holgazán. ¿No existe aquí un capitán que haga honor a su birrete? Un turno podría fijarse para dar a uno por vez dos días, o quizás tres en responder sin pasarse, a esto habría que amoldarse y quien así no lo hiciera perdería de esa manera su ocasión de responder para así la vez tener quien a éste le siguiera. No soy quien para erigirme en señor ordenador entiendo que es un picor que tengo yo de exigirme porque los versos que firme resulten así adecuados, los tengo por avisados. Un dos, un cinco y un ocho a nueve y nueve lo abrocho, por hoy yo ya he acabado. |
Roberto (Las Palmas de Gran Canaria, España) 2006 |
26.715 | Se me pide que intervenga para expresar mi opinión. No quiero dar un sermón, ni tan siquiera una arenga, (si se me traba la «luenga» siempre que leo en voz alta), creo que a la vista salta que me limito a contar las letras de este cantar, ¡y sin poner una falta! Aquí puede entrar cualquiera, si respeta a los demás, no hace falta ser un as, ni tampoco una lumbrera, para hablar de esta manera y engrosar este poemario. Dio Roberto un comentario, ¡y se expresó con acierto!, para evitar desconcierto dar un turno es necesario. Por eso a partir de ahora el que quiera intervenir, poco antes de escribir, tendrá que «pedir la hora». Se introduce esta mejora para tratar de evitar que dos vates a la par remitan aquí sus versos por mecanismos diversos y que no se pueda optar. Y después de este consejo cedo el turno a los poetas ¡que envíen ya sus cuartetas! Para acabar el festejo les digo que letras dejo veintiséis mil setecientas, más quince que dio la imprenta. Si ve la cifra correcta su confianza es perfecta y si no... ¡haga las cuentas! |
Juegos de palabras 2006 |
27.900 | Yo estoy payando aquí con muy buena compañía y con profunda alegría digo que yo no volví dado que nunca me fui pues no me gusta estar solo porque al hacerlo me embolo y al estar acompañado compongo algo complicado que yo le dedico a Lolo: «Ayer me he puesto a pensar tan presto cual avestruz que en el botón de la luz puede armarse un lindo par. Queriendo ejemplificar encendido y apagado. Bastante más me ha costado armar de pares, mi lista que a simple golpe de vista le detallo con cuidado. Las perillas de la radio: volumen y sintonía. Están la noche y el día sin ser demasiado sabio. Y les dejo, sin agravios, la escasez y la abundancia, el saber y la ignorancia, están el rico y el pobre, de cartas, papel y sobre, y humildad con arrogancia. Sigo con desgracia y suerte y les digo prontamente agua fría y muy caliente también la vida y la muerte. Y poniendo voz muy fuerte la mentira y la verdad, compañía y soledad, también lo malo y lo bueno, lo agitado y lo sereno y hay otra gran cantidad». Deseo fervientemente que el Nono crea que es mío, no he pretendido hacer lío, ¡lo digo sinceramente! Yo voy a hablar finalmente con total delicadeza creo, con mucha certeza y espero que Ana me crea ¡que no existe mujer fea, tan solo es rara belleza! Ahora hago una parada me retiro un momentito me voy cantando bajito y emprendo mi retirada. Dejando ahora esta payada que queda en muy buenas manos y por eso aquí proclamo que veintisiete mil hay mas novecientos y guay, retirado no hay reclamos. |
«El payador perseguido» (ciudadano del mundo) ![]() |
29.080 | Con mis décimas señores me arrimo aquí nuevamente, juntito a esta linda gente, y sin querer tirar con flores, ¡son muy buenos payadores!, yo lo afirmo en esta mesa. Y le digo con simpleza al payador perseguido vaya afinando el oído para escuchar lo que empieza. Obra suya es, sin dudar, ¡una sarta de incoherencias! diga que tengo paciencia sino lo «mando a pasear». Mas no me quiero ofuscar pues yo soy hombre mayor que pretende ser cantor y vea que es lo que pienso debe ser así de intenso lo que cante un payador: «La luz que me ha iluminado desde que tengo la vida, la que curó mis heridas y que tanto me ha ayudado. Cuando estuve complicado ella siempre estuvo ahí y cuando yo me «perdí» ella ha sido una gran guía mi ayuda y mi compañía en todo lo que viví. La que bien me aconsejó cuando más necesité a quien siempre yo encontré cuando algo grave pasó. Quién a mi todo me dio hasta un cariño «feroz» yo le digo a viva voz y con todos mis sentidos que es mi madre, perseguido, ¡un pedacito de Dios!.» ¡A esto le llamo payar! No... no haga caso de un viejo que pretende dar consejos y que no es quién para dar. Mas quiere manifestar que muy bien impresionó cuando de fealdad habló y debe considerarlo yo quiero felicitarlo por lo bien que se expresó. Roberto tiene razón se mezclan mucho las cosas ya que esto es verso y no prosa y no es fácil la cuestión. Y poniendo el corazón armado de gran coraje yo saco de mi equipaje aquí están, hagan las cuentas, veintinueve mil ochenta y yo continúo mi viaje. |
Luís Ernesto Carelli, El «nono Lolo» (Argentina). 2006 |